Buhoneros practican ortodoncia en la entrada de los centros comerciales

Categoría: EN LO SOCIAL

Por Norma Pérez

@normaperez9

 

 

Ortodoncia callejera

 

Desde el año 2011 se puede observar como los buhoneros venden los diferentes materiales utilizados por los ortodoncistas. Los más osados incluso se atreven a colocarlos

 

En los últimos años la sociedad ha ido cambiando y también los jóvenes han ido adoptando diferentes modas. La que recientemente se ha impuesto es la de los aparatos. Las personas en su afán de lucir en sus dentaduras los famosos brackets son capaces de poner su boca en manos de personas inexpertas como lo son los vendedores informales.

 

Son muchos los riesgos que corren los ciudadanos que se someten a este tipo de práctica informal y son pocos los que realmente se encuentran informados de los efectos colaterales que pueden llegar a sufrir. Por esta razón, la Sociedad Venezolana de Ortodoncia ha comenzado desde hace un tiempo a promover diferentes campañas  en contra de esta práctica.

 

Quienes se someten a  estas prácticas callejeras corren el riesgo de sufrir lesiones en tejidos blandos, como quemaduras en encías, lenguas y labios, producidas por la pega loca que utilizan los buhoneros para fijar los brackets; además de reabsorción de las raíces dentales que puede llevar a perder los dientes por la fuerza excesiva, perdida del hueso, entre otros.

 

Desde el punto legal

 

La venta de estos materiales por parte de los vendedores informales es una práctica ilegal, puesto que no está amparada por el Ministerio del Poder Popular para la Salud. Sin embargo, no existe alguna ley que le prohíba a los que venden el material proporcionarlo a los buhoneros. La única cosa que los puede detener es que algún funcionario policial los capture en ese momento.

 

Un distribuidor de materiales, que por cuestiones de ética prefiere no revelar su nombre, comenta: “Yo gano más vendiéndole a un buhonero que a uno de mis colegas odontólogos, ya que estas personas compran el producto al precio que yo les coloque. Lo único que exigen es que el color de las ligas sea llamativo, porque eso es lo que busca la gente”

 

Jefferson Jiménez, vendedor ambulante, se encarga de practicar la ortodoncia callejera en las afueras del Centro Comercial El Valle. El viste como un odontólogo y hasta utiliza los instrumentos odontológicos, lo único que lo diferencia de un especialista es que no posee un título, ni un consultorio y mucho menos las medidas de seguridad exigidas para practicar este tipo de profesión. Jiménez comenta: “Cada quien se rebusca como puede. Yo no le hago daño a nadie por colocar a precio más barato los aparatos”

 

Ya sea por moda, por cuestiones estéticas o por alguna otra razón, los aparatos se han vuelto un boom en la sociedad venezolana y es tanto el afán de los jóvenes por tenerlos que son capaces de atrofiar su dentadura. Algunos especialistas apuntan que esto se debe a que los aparatos marcan una distinción entre los jóvenes de las clases bajas, otros opinan que cada día hay menos conciencia por el cuidado de la salud.