Categoría: EN LO POLÍTICO
Por Nancy Colina
Resulta algo humillante para el burro que se le compare con los políticos que sufren de incapacidad desmesurada y que actúan sin sentido, porque él es un animal que hace lo que tiene que hacer y punto. No se levanta en dos patas para agredir a nadie, todo lo contrario hace sus labores de manera muy responsable, tanto que muchas veces es utilizado para pasear a los niños más pequeños.
El burro es un buen animal y un animal bueno. Lo primero es porque ha servido de carga para los productos agrícolas, resultando muy útil para la evolución y la prosperidad económica, que viene muy marcada por la producción de alimentos. Lo segundo porque ha sido un animal humilde y pacífico, que se va por el camino indicado, sin andar por allí actuando de manera insensata.
En honor al burro y a su forma de ser es un buen paso desligarlo de los políticos que llevan adelante gobiernos descabellados y erráticos que provocan todo tipo de calificativos. Son personas que a cada rato cometen burradas y por eso hacen mal gobierno. Es bueno considerar entonces que una cosa es ser burro y otra hacer burradas.
En opinión de una gran parte de venezolanos e incluso de pobladores de otros países que se expresan a través de sus medios de comunicación, la situación de escasez de alimentos, la crisis más grande por la que atraviesa Venezuela en estos momentos, es producto de una gran burrada que se inició a principios del siglo XXI, con el desatino de cercenar la libertad de la empresa productora de alimentos.
No vamos a decir que el único gobierno disparatado que hemos tenido ha sido el del socialismo del Siglo XXI, pero si podemos sugerir que ha sido el más descabellado, a pesar de que sus líderes se han pavoneado por el mundo vendiendo unos grandes cambios que estaban llevando al país a una economía sólida basada en la satisfacción de todas sus necesidades.
Ha sido un gobierno que ha dado mucho a los demás pero muy poco para el país. Lo que popularmente se llama claridad en la calle, oscuridad en la casa. En el medio de todo este delirio se desató una cacería de brujas contra la empresa privada que termino llevándolas fuera del país o sometiéndolas a una humillación de sobrevivencia.
La producción de toda la cadena de alimentos se interrumpió y se cambió, para una supuesta mejora, pero ninguna empresa puede mantenerse en pié sin experiencia y conocimientos. Los aprendices, sin querer ser peyorativa, no pueden encabezar empresas.
El mercado venezolano se empezó a llenar de productos importados de todos los países del mundo, debilitando la producción local por una guerra de precios que nos afectaba a nosotros. Ahora no hay alimentos suficientes para la población y el país esta a punto de colapsar.
Ahora se busca el diálogo, aunque a regañadientes. El mal gobierno ha tenido que aceptar que ha creado un montón de empresas que no sirven para nada, mientras ha desasistido, boicoteado, confiado, demolido las que antes mantenían ese equilibrio alimentario,necesario para que las poblaciones acepten calladas y humildemente los chaparrones que llevan día a día.
Entonces nos preguntamos ¿Que culpa tiene el burro?. Para nadie es un secreto que el país está vendido para lograr popularidad internacional, por eso un gobierno que esta sin legitimidad no puede mantenerse como si aquí no ha pasado nada
El mundo habla de diálogo para defender el equilibrio político que se ha visto afectado por el enfrentamiento de una Venezuela dividida en dos mitades, luego de unas descalificadas elecciones que dieron una dudosa ventaja oficialistas al mismo gobierno, a la misma gente que ha hecho todas estas burradas, pero mucho cuidado con lo que se nos pueda venir.
Es cierto hay que resolver las discordias y empezar por el dialogo, pero dialogo es que no se nos olvide que hay un cuestionamiento serio de unos resultados electorales. Las necesidades alimentarias no deben oscurecer el camino hacia la dignidad, como es la defensa de nuestros logros.
Última actualización el Lunes, 03 Junio 2013 00:39
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Por Mariana Betancourt Castro
Al ver los hechos ocurridos el pasado martes en la AN se hace cada vez más evidente el desespero y el atropello por parte del oficialismo, la violencia fue clara, cruel y desgarradora, es una realidad que simplemente no es posible que se creara en una sala de maquillaje, como algunos afirman con fervor.
Cuanto más se aclara el panorama permitiendo ver lo que ya de por si era bastante claro, se hacen más visibles las falacias y los abusos por parte de los que en este momento tienen el poder en sus manos y hacen mal uso del mismo permitiendo que sus seguidores y adeptos ataquen con puños, sillas e insultos a quienes sólo portan como armas sus manos blancas, pancartas en señal de protesta a lo que no es ni será nunca justo ni aceptable en una democracia y sus voces pidiendo paz y diálogo.
La maldad de algunos, por más grande que sea, no podrá por mucho tiempo ocultar la verdad, que es de tamaño aún mayor, las mentiras y los atropellos les podrán servir para sobrevivir por un período corto de tiempo, pero no para vivir como es debido durante el tiempo que pretenden. La búsqueda incansable por la verdad no cesa, y no es una amenaza, sino más bien un consejo para aquellos que intentaron taparla, que cuando se descubra, tengan mucho cuidado, porque toda acción que se realiza en esta vida conlleva una reacción, un resultado, que siempre llegan más temprano que tarde tomando a muchos por sorpresa, en pocas palabras, tal y como decía cierto personaje cuya ausencia en estos tiempos está cada día más marcada “No hay nada más peligroso que la verdad”.
Los golpes a los diputados no son un evento que se borrará de las mentes de los venezolanos en mucho tiempo, y cuando algo se queda durante mucho tiempo dando vueltas en la cabeza de una persona, germina y genera ideas y un juicio propio en cuanto a ese acontecimiento, cosa que muchos no quieren que suceda y que se siga andando con aquellas gríngolas, de las cuales algunos ya se están deshaciendo.
Última actualización el Domingo, 12 Mayo 2013 23:28
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Categoría: EN LO POLÍTICO
Por Mariana Betancourt Castro
Con cada error que comete el gobierno vigente, se acercan más hacia su propia destrucción, pero hay que tener bien presente que este proceso no se llevará a cabo de la noche a la mañana, es una lucha de tiempo y paciencia en la cual muchos abrirán los ojos y verán que en efecto el oficialismo perdió a su líder mientras que la oposición ganó al suyo, y es importante cuidar a nuestro líder si es que no queremos caminar a ciegas nuevamente como nos pasó años atrás.
Muchos se dejan llevar por la impaciencia, mentiría si dijera que yo no soy una de ellos, pero hay que pensar claramente en lo siguiente: del apuro queda el cansancio, y para algo existe la experiencia, para evitar cometer los mismos errores de siempre, y a pesar de que el ser humano tiende a tropezar dos, tres y hasta cuatro o más veces con la misma piedra, hay ciertas cosas que no nos podemos permitir hacer otra vez, es por eso que Capriles canceló la concentración del pasado miércoles, para evitar un nuevo 11 de abril, y quien a estas alturas del partido no lo vea de esa manera y piensa que se acobardó, le recomiendo que evalúe nuevamente las circunstancias en las cuales nos íbamos a ver envueltos. ¿De qué le sirve a Venezuela una oposición muerta?
Capriles no nos va a abandonar, tengan eso por seguro, él vela por la seguridad de cada venezolano sin importar de que bando se encuentre, quiere seguridad, empleo, progreso, pero lo más importante: paz para todos por igual, eso es lo que hace un verdadero líder, tomarnos en cuenta, porque Venezuela somos todos y no sólo la mitad que lo apoya.
Para aquellos que ya muestran signos de cansancio y dejadez, tienen que tener algo presente si es que ya no lo tenían desde antes: la vida es una lucha tras otra, siempre se sale de algo para entrar a otra cosa, porque esa es la única forma de crecer y avanzar y evitar algo que es letal para un país: el estancamiento en el tiempo que luego conduce al atraso.
Este gobierno ilegítimo se ha ido desbaratando incluso desde antes de juramentarse, es por eso que sus expectativas de vida no son muy favorables, que dure más o menos tiempo depende de que nosotros no dejemos de estar encima del problema recordando constantemente que el 15 de abril amaneció una nueva Venezuela, en donde ya no hay mayorías ni minorías, sino mitades, ambas igual de importantes y con derecho a ser escuchadas.
El que persevera alcanza, y el bien siempre triunfa, de a poquito, pero siempre está escrito que triunfará.
Última actualización el Domingo, 28 Abril 2013 18:38
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Categoría: EN LO POLÍTICO
Por Beatriz Calcaño
Hay que tener un objetivo legítimo, útil y
dedicarse sin reservas a él.
James Allen
Ya era demasiado larga la espera por la Junta de rectores de subir a la sala de totalización. No bastaron las películas alquiladas, ni colorear mandalas, ni arreglar los gabinetes de la cocina. Era imposible la simple lectura del periódico del domingo, mucho menos la de un libro. Pero ya estamos acostumbrados a eso durante estos últimos catorce años saturados de elecciones como hemos estado.
Luego de conocer la noticia de la supuesta victoria de Nicolás Maduro, y todos los eventos desafortunados que comenzaron a desarrollarse a partir de ese momento, era inevitable el ayudarme a dormir con cuantiosas tomas de gotas rescate.
Despertarse el lunes y recordar de pronto todo lo ocurrido, sentir el deja-vu de otras veces, la miseria del engaño, sentir el peso de tanta injusticia, volver a sacar fuerzas para sobrellevar lo que viene, tareas y sentimientos difíciles de digerir y aceptar hicieron mella en mi y no quise salir en todo el día, pero eso sí, elegir y asignar las cacerolas para cada miembro de la familia fue tarea obligada.
Llega el segundo día, hoy no podía dejar de salir. Temía este momento de enfrentar la calle, no tanto eso, si no al sitio al que tenía que ir sin falta, la Farmacia de medicinas de alto costo la cual pertenece al Seguro Social, y a la cual he tenido que ir durante cuatro años a buscar la medicina post-cancer que necesito tomar.
Es una farmacia moderna, limpia, con sus pareces pintadas en un relajante color azul, aire acondicionado. El año pasado colgaron dos cuadros el fallecido Presidente Chávez, pero por lo demás la farmacia en cuestión parece un Locatel cualquiera. Siempre la he alabado y recomendado, la he visto como algo positivo que resaltar del pasado gobierno. Pero había que hacer lo que había que hacer, así que me fui bien preparada, libros, revistas y música para escuchar, no quería tener que hablar con nadie, sólo lo estrictamente necesario. Casi, casi que lo logro pero la desagradable sorpresa no vino de ninguno de los empleados de la Farmacia, si no por una señora mayor quien se veía muy dulce hasta que a manera de secreto se me acercó y me dijo en el oído: “le aseguro que la mitad de la gente que está aquí no votó por Maduro pero vienen a que le den su medicina gratis”. Bueno, allí sí que se me alborotaron los apellidos y le contesté “entre ellas yo”.
La muy disgustada señora me dijo que la oposición quemó a una familia entera que estaba en un CDI, y por allí siguió, picó y se extendió. Allí es donde uno comprende que no vale la pena discutir, es un país dividido en dos mitades. Mas, ya antes de rendirme le dije “señora, yo tengo todo el derecho del mundo a buscar mi medicina gratis, soy venezolana, pago mis impuestos y, sobre todo, tengo derecho a pensar como yo quiera”.
Volví a mi silla, y entre escuchar a Miriam Makeba y Adele me fui tranquilizando y deseando llegar a casa y la hora del cacerolazo para drenar toda mi rabia e impotencia acumulada durante estos catorce largos y tortuosos años. Ahora el dolor se traduce en el estruendoso ritmo de las cacerolas
Última actualización el Martes, 30 Abril 2013 00:12
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