Categoría: EN LO POLÍTICO
Por Mariana Betancourt Castro
Al ver los hechos ocurridos el pasado martes en la AN se hace cada vez más evidente el desespero y el atropello por parte del oficialismo, la violencia fue clara, cruel y desgarradora, es una realidad que simplemente no es posible que se creara en una sala de maquillaje, como algunos afirman con fervor.
Cuanto más se aclara el panorama permitiendo ver lo que ya de por si era bastante claro, se hacen más visibles las falacias y los abusos por parte de los que en este momento tienen el poder en sus manos y hacen mal uso del mismo permitiendo que sus seguidores y adeptos ataquen con puños, sillas e insultos a quienes sólo portan como armas sus manos blancas, pancartas en señal de protesta a lo que no es ni será nunca justo ni aceptable en una democracia y sus voces pidiendo paz y diálogo.
La maldad de algunos, por más grande que sea, no podrá por mucho tiempo ocultar la verdad, que es de tamaño aún mayor, las mentiras y los atropellos les podrán servir para sobrevivir por un período corto de tiempo, pero no para vivir como es debido durante el tiempo que pretenden. La búsqueda incansable por la verdad no cesa, y no es una amenaza, sino más bien un consejo para aquellos que intentaron taparla, que cuando se descubra, tengan mucho cuidado, porque toda acción que se realiza en esta vida conlleva una reacción, un resultado, que siempre llegan más temprano que tarde tomando a muchos por sorpresa, en pocas palabras, tal y como decía cierto personaje cuya ausencia en estos tiempos está cada día más marcada “No hay nada más peligroso que la verdad”.
Los golpes a los diputados no son un evento que se borrará de las mentes de los venezolanos en mucho tiempo, y cuando algo se queda durante mucho tiempo dando vueltas en la cabeza de una persona, germina y genera ideas y un juicio propio en cuanto a ese acontecimiento, cosa que muchos no quieren que suceda y que se siga andando con aquellas gríngolas, de las cuales algunos ya se están deshaciendo.
Última actualización el Domingo, 12 Mayo 2013 23:28
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Categoría: EN LO POLÍTICO
Por Mariana Betancourt Castro
Con cada error que comete el gobierno vigente, se acercan más hacia su propia destrucción, pero hay que tener bien presente que este proceso no se llevará a cabo de la noche a la mañana, es una lucha de tiempo y paciencia en la cual muchos abrirán los ojos y verán que en efecto el oficialismo perdió a su líder mientras que la oposición ganó al suyo, y es importante cuidar a nuestro líder si es que no queremos caminar a ciegas nuevamente como nos pasó años atrás.
Muchos se dejan llevar por la impaciencia, mentiría si dijera que yo no soy una de ellos, pero hay que pensar claramente en lo siguiente: del apuro queda el cansancio, y para algo existe la experiencia, para evitar cometer los mismos errores de siempre, y a pesar de que el ser humano tiende a tropezar dos, tres y hasta cuatro o más veces con la misma piedra, hay ciertas cosas que no nos podemos permitir hacer otra vez, es por eso que Capriles canceló la concentración del pasado miércoles, para evitar un nuevo 11 de abril, y quien a estas alturas del partido no lo vea de esa manera y piensa que se acobardó, le recomiendo que evalúe nuevamente las circunstancias en las cuales nos íbamos a ver envueltos. ¿De qué le sirve a Venezuela una oposición muerta?
Capriles no nos va a abandonar, tengan eso por seguro, él vela por la seguridad de cada venezolano sin importar de que bando se encuentre, quiere seguridad, empleo, progreso, pero lo más importante: paz para todos por igual, eso es lo que hace un verdadero líder, tomarnos en cuenta, porque Venezuela somos todos y no sólo la mitad que lo apoya.
Para aquellos que ya muestran signos de cansancio y dejadez, tienen que tener algo presente si es que ya no lo tenían desde antes: la vida es una lucha tras otra, siempre se sale de algo para entrar a otra cosa, porque esa es la única forma de crecer y avanzar y evitar algo que es letal para un país: el estancamiento en el tiempo que luego conduce al atraso.
Este gobierno ilegítimo se ha ido desbaratando incluso desde antes de juramentarse, es por eso que sus expectativas de vida no son muy favorables, que dure más o menos tiempo depende de que nosotros no dejemos de estar encima del problema recordando constantemente que el 15 de abril amaneció una nueva Venezuela, en donde ya no hay mayorías ni minorías, sino mitades, ambas igual de importantes y con derecho a ser escuchadas.
El que persevera alcanza, y el bien siempre triunfa, de a poquito, pero siempre está escrito que triunfará.
Última actualización el Domingo, 28 Abril 2013 18:38
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Categoría: EN LO POLÍTICO
Por Beatriz Calcaño
Hay que tener un objetivo legítimo, útil y
dedicarse sin reservas a él.
James Allen
Ya era demasiado larga la espera por la Junta de rectores de subir a la sala de totalización. No bastaron las películas alquiladas, ni colorear mandalas, ni arreglar los gabinetes de la cocina. Era imposible la simple lectura del periódico del domingo, mucho menos la de un libro. Pero ya estamos acostumbrados a eso durante estos últimos catorce años saturados de elecciones como hemos estado.
Luego de conocer la noticia de la supuesta victoria de Nicolás Maduro, y todos los eventos desafortunados que comenzaron a desarrollarse a partir de ese momento, era inevitable el ayudarme a dormir con cuantiosas tomas de gotas rescate.
Despertarse el lunes y recordar de pronto todo lo ocurrido, sentir el deja-vu de otras veces, la miseria del engaño, sentir el peso de tanta injusticia, volver a sacar fuerzas para sobrellevar lo que viene, tareas y sentimientos difíciles de digerir y aceptar hicieron mella en mi y no quise salir en todo el día, pero eso sí, elegir y asignar las cacerolas para cada miembro de la familia fue tarea obligada.
Llega el segundo día, hoy no podía dejar de salir. Temía este momento de enfrentar la calle, no tanto eso, si no al sitio al que tenía que ir sin falta, la Farmacia de medicinas de alto costo la cual pertenece al Seguro Social, y a la cual he tenido que ir durante cuatro años a buscar la medicina post-cancer que necesito tomar.
Es una farmacia moderna, limpia, con sus pareces pintadas en un relajante color azul, aire acondicionado. El año pasado colgaron dos cuadros el fallecido Presidente Chávez, pero por lo demás la farmacia en cuestión parece un Locatel cualquiera. Siempre la he alabado y recomendado, la he visto como algo positivo que resaltar del pasado gobierno. Pero había que hacer lo que había que hacer, así que me fui bien preparada, libros, revistas y música para escuchar, no quería tener que hablar con nadie, sólo lo estrictamente necesario. Casi, casi que lo logro pero la desagradable sorpresa no vino de ninguno de los empleados de la Farmacia, si no por una señora mayor quien se veía muy dulce hasta que a manera de secreto se me acercó y me dijo en el oído: “le aseguro que la mitad de la gente que está aquí no votó por Maduro pero vienen a que le den su medicina gratis”. Bueno, allí sí que se me alborotaron los apellidos y le contesté “entre ellas yo”.
La muy disgustada señora me dijo que la oposición quemó a una familia entera que estaba en un CDI, y por allí siguió, picó y se extendió. Allí es donde uno comprende que no vale la pena discutir, es un país dividido en dos mitades. Mas, ya antes de rendirme le dije “señora, yo tengo todo el derecho del mundo a buscar mi medicina gratis, soy venezolana, pago mis impuestos y, sobre todo, tengo derecho a pensar como yo quiera”.
Volví a mi silla, y entre escuchar a Miriam Makeba y Adele me fui tranquilizando y deseando llegar a casa y la hora del cacerolazo para drenar toda mi rabia e impotencia acumulada durante estos catorce largos y tortuosos años. Ahora el dolor se traduce en el estruendoso ritmo de las cacerolas
Última actualización el Martes, 30 Abril 2013 00:12
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Categoría: EN LO POLÍTICO
Por Lorena Arraiz
Un período de transición es siempre complicado, pues los cambios siempre ameritan mayores esfuerzos para poder ser implantados con éxito. El esfuerzo, en este caso, nos toca hacerlo a todos los venezolanos porque la necesidad mayor de Venezuela es su reconciliación, ya que la herencia más pesada de estos tiempos es la división de la familia venezolana en dos mitades enfrentadas.
En esta transición, como en cualquier otra, corremos muchos riesgos. Pero lo más importante es la fortaleza, el crecimiento y el aprendizaje que nos puede dejar como sociedad. No sabemos cuánto tiempo estaremos en esta situación transitoria, pero lo que sí sabemos es que nos puede la incertidumbre y debemos ganarle el pulso para que el resultado sea positivo para todos los venezolanos.
En el plano político, debemos trabajar duro para recuperar la estabilidad democrática y la reinstitucionalización del país. Todos sabemos que la democracia es mucho más que elecciones, por muy frecuentes que éstas sean. “No es la cantidad sino la calidad”. Y cuando hablamos de elecciones democráticas, hablamos de elecciones libres, justas y transparentes.
Por otro lado, el correcto funcionamiento de las instituciones democráticas es prioritario. La necesidad de volver a un Estado con independencia de poderes públicos se vuelve determinante para un resultado eficaz. Volver al concepto (y aplicación) de las instituciones republicanas, democráticas, con poderes autónomos entre sí y no sometido ninguno a la voluntad del otro, para poder garantizar la calidad de la democracia venezolana, que actualmente se encuentra en franca decadencia.
En cuanto a los desafíos en el ámbito económico y social, hay que destacar el amplio crecimiento de la deuda externa venezolana, que era de 30.000 millones hace 14 años y ha aumentado a 200.000 millones en la actualidad. Además de esto, tenemos una inflación acumulada y represada, la más alta de América, luego de diez años continuos de control de precios y cambios. Y qué decir del gravísimo problema de inseguridad que enfrenta el país: La peor herencia que enfrenta la transición es la delincuencia desbordada, la abundancia de armas en la calle y la impunidad. Desarmar, pacificar y dominar la delincuencia es uno de los desafíos más urgentes y cruciales que tenemos como país, para lo cual necesitamos que nuestros gobiernos locales, regionales y nacional, trabajen de forma coordinada e insistente para generar políticas públicas que resuelvan este grave problema.
En definitiva, Venezuela tiene grandes retos pero también tenemos grandes oportunidades para salir de esta transición porque históricamente hemos sido un país capaz de afrontar con éxito situaciones límite. Tenemos grandes reservas y recursos, pero necesitamos gobiernos que los administren y distribuyan de una mejor manera para que la recuperación económica y social vayan de la mano de la recuperación política y democrática de Venezuela.
Dicen que somos del tamaño de nuestros retos. Pues asumamos éste con toda la responsabilidad que implica y no dejemos el trabajo sólo a los políticos. Como sociedad, tenemos mucho que aprender para poder seguir creciendo.
Última actualización el Sábado, 30 Marzo 2013 06:30
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